
Félix Arranz,
mayo de 2003
Hay un juego infantil que tiene la forma de un libro encuadernado en espiral. Las páginas interiores están cortadas en tres partes, de modo que las ilustraciones y denominaciones -todas ellas de animales- también están cortadas en tres partes. El libro tiene un modo correcto de verse que consiste en pasar las páginas con el cuidado de que giren simultáneamente en la espiral los tres trozos de cada página. El libro también es un juego de inventar animales cuando los trozos se pasan desordenadamente. De este modo los resultados son: en la forma correcta CA-BA-LLO, JI-RA-FA, E-LE-FANTE; y en la forma de juego: CA-RA-FANTE, JI-LE-LLO o E-BA-FA. Imagínese el resultado corporal de los nuevos animales inventados mediante esta especie de cadáver exquisito infantil. Tenía muy presente la imagen de este libro cuando, ya hace algún tiempo, consultaba y argumentaba con personas como Josep Quetglas, Emilio Tuñón, Pepe Morales, Carlos Ferrater o Alberto Estévez mi interés en una investigación sobre los arquetipos de arquitectos españoles.
De hecho la precisión arquetipos fue una observación de Juan Herreros, que al comentar la oportunidad de la investigación recordó la manera de los zoólogos de clasificar especies. El petirrojo azul de Peñafiel es un ejemplo absurdo, que podríamos ver dibujado en un manual de zoología: es un pájaro que sólo existe en lo exacto de lo representado mediante el dibujo. Lo que se muestra es el arquetipo del petirrojo azul de Peñafiel y la manera de componerlo es mediante trozos de diversos petirrojos azules, todos ellos de Peñafiel. El arquetipo es un ideal, en realidad no existe, nadie lo ha visto. Su valor es el del modelo, una vez localizado -o inventado- constituye una referencia completa.
De este modo científico, las conversaciones con autores de arquitectura emitidas en Arqae.net -ver los créditos editoriales- y, de entre ellas, las publicadas en Scalae se iniciaron como parte de una investigación disciplinar orientada a la invención y/o registro de arquetipos de arquitectos españoles. Arquetipos montados mediante el recosido de trozos significativos de trayectorias personales, recorridos formativos, maneras de trabajar, maneras de entender los materiales y etc., de autores diversos. Con su emisión y publicación queda abierta a quien le interese la posibilidad de imaginar sus propios arquetipos.
Por tratarse de materia prima sin intermediaciones editoriales, y porque posiblemente no desvelan necesariamente aspectos esenciales sabidos o intuidos por los arquitectos en ejercicio, estas conversaciones son documentos de arquitectura indicados para no arquitectos. Las conversaciones se completan con la respuesta del autor a una pregunta de estudiantes, es decir: todavía no arquitectos, y con la publicación a escala original de un documento gráfico de proyecto. La especificidad del documento gráfico está en que normalmente se corresponde con una obra construida, que ilustra del modo más significativo posible el modo de trabajo del autor, y -mas- que es un documento apreciado por su autor hasta el punto de posiblemente estar enmarcado y expuesto en su estudio profesional.
El formato de Scalae, un elemental ejercicio de papiroflexia, es la respuesta a la pregunta sobre cuál sería el espacio real necesario para dar cabida simultáneamente a un único documento gráfico reproducido a su escala original y a un conjunto suficiente de textos en una disposición fácilmente hojeable. El sistema de una hoja plegada enlaza con una tradición barcelonesa -lo comenta Josep Bohigas- por la que han pasado publicaciones promovidas por Beatriz de Moura en los años 60 (La mosca) o posteriormente por el colectivo A30, en los años 80, entre otras. Tiene sentido y es entrañable este linaje ya que Scalae se hace, con la colaboración y aportaciones de personas de todo el estado español, en Barcelona.
La estructura del formato plegado aporta un regalo, -valor añadido, dice el fotógrafo Lluis Casals-, que es la posibilidad de disponer de tres secciones independientes en las que el sujeto de observación no son los autores sino el ecosistema. Son las secciones de Ronda editorial, Tránsito y Fuera de tiempo, que completan cada ejemplar de Scalae y que discurren sin una relación aparente entre ellas ni con el autor que titula el ejemplar. Escriben en la Ronda editorial personas vinculadas a la actividad editorial e institucional en España, en Tránsito la voz corresponde a quienes su sentido del riesgo deshace la equivalencia de anonimato y juventud, al menos por haber sido localizados por Roger Miralles o por los BOPBAA que son quienes administran lo que también es una ronda. En Fuera de tiempo Maria Teresa Muñoz y Josep Quetglas pelotean deportivamente en sus asuntos, ajenos a los tic-tacs de los marcadores, relojes y audiencia.
Resulta entonces apropiado el término secciones por que se pretenden como finos y nada ingenuos cortes de las culturas en las que se produce la arquitectura y porque combinadas y recombinadas en los sucesivos ejemplares por quien las lee, ofrecen a su vez tantos carafantes, jilellos o ebafas como se desee o el azar permita.
El azar, se puede poner en duda, y la sensibilidad de Alberto Gorbatt han hecho que esta experiencia tenga lugar en paralelo para el caso de los arquitectos y la arquitectura argentinos. Nuestro deseo es que se confundan ambos Scalae, como ocurre con la vida... el arte y la arquitectura.